El reto de tener a nuestros clientes satisfechos
Hay casos que para nosotros son un desafío, así como hay otros que obviamente van a ser muy cotidianos, y ya los sabemos manejar. Pero de repente se nos presenta un caso que nos agarra fuera de base, algo nuevo que no conocemos, que no tenemos la más mínima idea de cómo manejar, poniendo a prueba nuestra pasión por lo que hacemos.
Y tal es el caso de un señor que estaba asegurado con una corredora en su compañía de seguros. Ella era conocida por nosotros en el tema de inversiones, y de hecho, nos presenta a este cliente para un plan de ahorro con nosotros.
Resulta que hicimos una amistad estupenda, sobre todo Anastasia mi hermana, por el golf y mi papá por supuesto porque él es encantador, y tiene una vibra por la que todo el mundo lo ama. Cuando le sugerimos a este señor que se cambiara de póliza, nos dijo que cómo iba a abandonar a la señora que nos lo había presentado. Yo le comenté que ella trabajaba con nosotros, y que estaba segura de que iba a estar contentísima de que fuéramos nosotros quienes manejáramos su póliza.
Al final, lo terminó de convencer un amigo de él, quien le dijo: “pero es que te tienes que cambiar porque la empresa con la que estás es burocrática e impersonal”. Él aceptó, siempre y cuando respetáramos las comisiones de la otra señora, cosa que hicimos y hoy por hoy todavía hacemos.
Recuerdo que eso fue un mayo cuando se cambió, y en junio de ese mismo año, apenas 5 semanas con la póliza nueva, le detectaron unas manchas en el hígado y páncreas. Se dio cuenta porque había adelgazado 3 kilos en una semana, y pensaba que era una intoxicación por sushi. Llamó a su médico y éste le dijo que se hiciera un eco abdominal. Cuando va a hacerse su estudio, inmediatamente le dicen que le tienen que hacer una biopsia porque está como invadido, desafortunadamente luego descubriría que lo que tenía era un cáncer neuroendocrino de páncreas con metástasis en hígado y ganglios paradorsales. Era un caso bien triste para nosotras, que le ponemos tanto amor a cada uno de nuestros clientes.
Yo estaba recién dada a luz, en mi período de lactancia, y Anastasia mi hermana estaba en la convención por la que siempre luchamos todos los años en tratar de participar, por el renombre y porque eres de esos agentes que dan el todo por el todo. Entonces recibimos esta terrible noticia. Yo nunca dejé de trabajar, di a luz un sábado y el martes siguiente ya estaba activada, así es el amor que sentimos por nuestra compañía y el compromiso que tenemos con nuestros asegurados. Me acuerdo cuando este señor venía y teníamos reuniones en el comedor de mi casa, yo tenía a la niña conmigo porque le tocaba comer cada no sé cuantas horas, pero había que resolver.
Teníamos que aprobar o buscar el tratamiento, la quimioterapia que le correspondía era una quimioterapia específica para cáncer de pulmón que no era exactamente el cáncer primario que él tenía, y que no estaba aprobada por el FDA, que es el órgano que aprueba medicamentos dentro de los Estados Unidos.
Haciendo nuestro trabajo, presentamos todo el caso, mandamos toda la información, nos fuimos a otras instancias y logramos a través de este servicio de Interconsulta, que al asegurado se le cubrieran todas sus quimioterapias.
Este señor fue muy querido por nosotras. Se trató en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center de NYC y la quimioterapia se la colocaba principalmente en Venezuela. Nosotros se la hacíamos llegar desde USA. A pesar de ser un diagnóstico con muy poca probabilidad de supervivencia, se luchó hasta el final, la compañía nunca dejó de acompañarlo, y le garantizó lograr obtener la mejor medicina que podía existir, hasta el último momento.
Recibió toda su quimioterapia en su casa aquí en Venezuela rodeado de la gente que él quería, porque así lo pidió. Buscamos todas las maneras de que además le fueran aprobados todos los medicamentos que él necesitaba y que estaban fuera del tratamiento según el FDA.
¿Le gustaría cambiarse de su actual compañía de seguros, a una con mejores beneficios?



